Los chicos del coro

Las corales de Viaró Global School

Cantar está de moda. Por un lado proliferan los concursos televisivos que buscan y muestran talentos ocultos y pretenden crear estrellas de la canción; por otro son incontables los grupos musicales o intérpretes solistas que -con más o menos ayuda tecnológica- consiguen componer y lanzar a las redes un tema musical o un disco entero…

Hay para todos los gustos pero sea como sea estos escaparates también sirven para demostrar que cantar socializa, es divertido y que todo el mundo puede hacerlo.

Ciertamente no es ningún descubrimiento que el canto -especialmente el coral- tiene un alto valor social y cultural; y por eso es necesario que el colegio se preocupe de promocionar el canto entre los alumnos: los forma artísticamente, educando la sensibilidad musical y cuando se hace con rigor es también un modelo de esfuerzo conjunto y trabajo cooperativo.

Viaró ha contado desde sus inicios con agrupaciones corales, en formatos diversos. Hoy están muy vivas las corales de Primaria, de Secundaria, de Bachillerato y de Alumni, familias y amigos. Llama la atención la gran cantidad de niños y jóvenes que forman parte de ellas (más de treinta en Primaria, una quincena tanto en Secundaria como Bachillerato). ¿Por qué tienen tanto éxito, los coros en Viaró? Hay tres razones que lo explican:

UN CORO DE CHICOS

Obviamente, en los coros de alumnos de Viaró todas las voces son masculinas porque el colegio es sólo de chicos. Pero esta circunstancia lógica contrasta con el hecho de que la gran mayoría de coros mixtos son, de hecho, prácticamente totalmente femeninos.

En cierto modo las corales de Viaró rompen con un patrón -desgraciadamente muy extendido- según el cual «las cosas artísticas son de niñas». Por suerte hoy en día nadie lo verbaliza de esta manera, pero en la práctica es habitual que los certámenes literarios, de artes plásticas, escénicas y también en los coros haya muy pocos niños, y menos aún chicos adolescentes.

No es casualidad: en centros mixtos no es nada difícil encontrar niños o chicos que quieran formar parte de una coral; lo difícil es que se atrevan a vencer la vergüenza, por el qué dirán y otras absurdas connotaciones sobre los supuestos roles de género. Es una lástima que la sensibilidad artística de tantos chicos quede reprimida por un entorno «hostil»; al final se produce la “paradoja” de que la escuela diferenciada facilita más la integración y la igualdad en el terreno artístico entre los chicos que la escuela mixta   (y ocurre lo mismo  en temas científicos con las escuelas diferenciadas sólo de chicas). De hecho, en los colegios de educación personalizada masculina, como Viaró, este prejuicio de género sencillamente no tiene cabida, no existe.

EXPRESARSE A VIVA VOZ

«Quien canta sus males espanta» y formar parte de una coral o hacer clases de técnica vocal da muchas satisfacciones. Pero no las da sólo a los cantantes sino también a los que pueden disfrutar escuchando a un solista o la armonía de un grupo de voces.

Todos los miembros de los coros de Viaró participan en ellos de forma voluntaria y fuera del currículo; de hecho el de Secundaria ensaya en tiempo de descanso de los alumnos (que se apresuran a comerse el bocadillo antes de calentar la voz) y el de Bachillerato los viernes después de la jornada lectiva. Ambos casos desafiarían aquel tópico adolescente según el cual los chicos no son capaces de sacrificar tiempo de recreo para cantar… si no fuera que no el «sacrifican» sino que lo invierten en una actividad que los enriquece y los llena.

Lo mismo les pasa a los padres y madres de familia que se reúnen una noche por semana para cantar, bailar y actuar en el espectáculo de teatro musical que ensayan; no son una veintena de «freaks» de los musicales: son gente de lo más normal que disfruta expresándose con la voz, con la canción y el teatro. Y que ríe y hace piña.

Además de las actividades extraescolares de canto individual y teatro musical, coordinadas por los profesionales de Scennic, Viaró ofrece a los coros otras formas de expresar el talento en un escenario: la participación de todos los coros en la Fiesta de Navidad ( el musical navideño del colegio, con cerca de 30 años de historia), la realización de videoclips musicales y los recitales y conciertos programados a lo largo del curso.

Y por si esto fuera poco también está toda la vertiente solidaria, de servicio a la comunidad que desarrollan los coros: conciertos benéficos, actuaciones en actos del colegio y externos, colaboraciones con entidades como hogares de ancianos, etc.

CULTURA / ESFUERZO

«Para lucir hay que sufrir» y en el caso del canto coral esto significa mucho ensayo y, por lo tanto, constancia y perseverancia.

En una sociedad como la de hoy donde parece que todo -respuestas, resultados, expectativas- se mida a cortos plazo resulta muy formativa la tarea de los directores de las corales (Elisabet Paulet, Jose Quintano, Oleguer Alguersuari) de enseñar a trabajar a largo plazo. Un coro se construye con años de buena praxis, con mucha paciencia y dedicación.

También desde este punto de vista es muy positivo que los niños, jóvenes y mayores que forman parte de los coros vean que cantar no es sólo abrir la boca: la técnica, el oído, la sincronía van de la mano de la paciencia, la repetición, el esfuerzo. Cultura del esfuerzo, en definitiva.

Y hablando de cultura, y para terminar: el bagaje que aporta a los cantantes el repertorio clásico y popular que interpretan es todavía una añadido más -y no menor- a su formación. Y lo mejor es que no hay que tener una voz de oro para formar parte de un coro; sólo ganas de aprender y de pasarlo bien.